12/04/2012
Por Pepe Mejía. Kaos en la red.
Ivo Maldonado (Talcahuano, Chile, 1978) es un poeta y dramaturgo chileno reconocido por la crítica como uno de los referentes literarios entre jóvenes escritores/as y lectores/as en Chile y América Latina. Después de declamar sus versos en el frío desierto de Atacama en Chile se presenta en las tabernas del madrileño barrio de Lavapies con su último libro bajo el brazo: Cuando los árboles se olvidan del otoño.
Pregunta.- ¿Por qué el título de este poemario?
Respuesta.- El título me lo dá el poema. Lo escribí a los dieciséis años. Olvidamos muchas veces nuestros orígenes. El libro tiene una carga social de crítica sin caer en lo panfletario. Guarda una estética y utilizo epígrafes.
P.- ¿Qué es lo que ha percibido entre las gentes que lo han leído?
R.- La gente siente que los poetas escriben para otros poetas pero no para el pueblo. Por eso la venta de un libro de poesía no existe. Nosotros tenemos que reencontrar al lector. Necesitamos acercarlo con un lenguaje directo, fácil pero inteligente. Dejar de escribir es difícil.
P.- ¿Qué “palos” toca su poemario?
R.- Claramente lo social, la nostalgia, la ternura…en ese orden o no. Utilizo epígrafes propios y de otros escritores.
P.- Nostalgia ¿por qué? El título del libro alude al otoño…
R.- Hoy en día vamos a un ritmo muy rápido y vemos las hojas de otoño que caen hoy pero no las hojas que caen en otros tiempos. El ser colectivo no existe. Siento que hay que rescatarlo de alguna manera. El árbol somos nosotros.
P.- ¿Cuál es su opinión sobre los escritores “colocados” en el sistema?
R.- Muchos de ellos escriben desde sus propios demonios que les impiden ver como colectivo. Ya no hay generación, esto se ha perdido. Hacemos presión para salir en una franja horaria de televisión o escribimos por intereses comerciales.
P.- Sus obras tienen mucho acento en el amor, el afecto ¿por qué?
R.- Siempre está. Tanatos y Eros son parte de la poesía.
P.- Ternura, sensibilidad…
R.- Si la poesía no tiene ternura ni esperanza se convierte en una franquestein. Y esa indolencia la veo todos los días en la televisión. Los poetas somos los encargados de cuidar y mimar la belleza, la ternura, el cariño…tenemos una responsabilidad social. La gente escribe una poesía sin compromiso y la poesía tiene que ser leída en voz alta, para el pueblo. Escribir por escribir ¿para qué? Escribir no es una moda es un deber y un compromiso.
P.- Leer en voz alta le convirtió en el primer escritor que lo hizo en un desierto, el de Atacama.
R.- Si, fue en agosto de 2011 y fue una experiencia maravillosa. Leí mis poemas en pleno desierto de Atacama ante un selecto grupo de lectores. Eran niños y niñas de colegios, los mejores críticos de obra literaria. Hacerlo en los arenales de Atacama fundió lo espiritual con lo terrenal. Tengo mucho contacto con los pehuenches (mapuches) que residen en los orígenes del Bio Bio. Los mapudungun hablan de que están en la planicie. Los que están en la montaña hablan el chedungun y se relacionan. La experiencia fue fabulosa…
P.- ¿Qué tiene en perspectiva?
R.- Estoy escribiendo una obra la teatro “sobreviviente” que trata de que somos sobrevivientes de algo, de una crisis, de un terremoto, de un incendio o de una guerra.
Etiquetas: Ivo Maldonado, Cuando los árboles se olvidan del otoño, poemario, Poesía

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