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Jon Obeso: "Escribir es la forma más digna y eficaz que he encontrado para desaparecer" - España España

14/03/2012

Por Paula Echeverría.

Jon Obeso ha obtenido este año el Premio Lengua de Trapo de Novela con Alimento para moscas, una obra en la que retrata la vida en una pequeña comunidad rural de Navarra (valles de Allín, Guesálaz y Yerri). El autor donostiarra visitó ayer Pamplona invitado por el Foro Auzolan.

En su última novela, 'Alimento para moscas', hace una radiografía muy singular de cómo son las relaciones humanas en una pequeña comunidad que se sitúa en Navarra, aunque da la sensación de que podría ser cualquier sitio, ¿no?

Biográficamente es mi circunstancia particular, yo viví tres años en el Alto de Muro, a seis kilómetros de Estella, y me relacioné durante ese tiempo con la gente que aparece en la novela: el veterinario, el alguacil, sus mujeres, sus hijos... Pero a partir de ahí he querido construir algo que sea atemporal y aespacial. Igual alguno se siente identificado, pero no me interesa hacer un tratado sobre el comportamiento navarro. Me interesa contar cómo se comportan, o realmente cómo se devoran las comunidades muy encerradas en sí mismas, que frente a una naturaleza que puede ser muy salvadora, muy elocuente, tiene a sus habitantes muy ensimismados en sí mismos. En los lugares pequeños pasa una cosa muy singular, y es que uno no encuentra personas sino personajes, y eso es porque la gente cree que conoce a la gente, y se pasa el resto del tiempo juzgándola. Eso te impide vivir, crecer, te impide todo.

Eso también ocurre en ciudades más grandes...

Sí, en ciudades que se creen que son ciudades pero son más pueblos que ciudades, como San Sebastián. Pero en la metrópolis real no pasa eso, allí está el anonimato como valor: tú puedes ser como te dé la gana, nunca vas a llamar la atención... Una metrópoli te permite expresarte, un pueblo no. En ese sentido, mi novela es desconsiderada con la vida en esas comunidades pequeñas, pero es desconsiderada porque acusa o censura lo que nos hace daño a todos.

¿Qué es?

El hecho de que el otro o los otros estén demasiado cerca de nosotros. Yo creo que la gente no nos libera, nos cercena o nos quita libertad. El mirarnos siempre como semejantes o como iguales, como pertenecientes a un lugar, es lo que nos quita la posibilidad de ser. Si nos concibiéramos como extraños y como extranjeros tendríamos otra curiosidad y otra deferencia hacia el otro.

Hay mucho de filosofía y psicología en la novela.

Sí, de filosofía y de psicología de la acción. Estamos acostumbrados a la psicología que habla de las sensaciones o de los sentimientos, y en esta novela se habla de la psicología de la acción. Hacemos lo que hacemos porque tenemos un imaginario; queremos ser la persona que imaginamos ser, y actuamos en consecuencia. Me interesa esa psicología.

¿Y ese paralelismo que hace en el libro entre el ser humano y los nematóceros, el más común de los mosquitos?

Es que el hombre también es el más común de los insectos para los hombres.

La gente que retrata en su libro vive por inercia, no reflexiona. Pero su novela necesita ser degustada despacio. ¿Cree que hay suficientes lectores que se detengan a reflexionar?

Todo lo que llevo escrito busca la participación del lector. Y lo que a mí me gusta leer también. Soy un lector participativo, me gusta que me incomoden, que me planteen cosas. La literatura es un instrumento de búsqueda, y eso se está perdiendo. Queremos que entre dentro de la lógica y del entretenimiento, y estamos perdiendo algo que tiene una fuerza muy particular, que es la palabra. La palabra no es que construya mundos, es que es la lógica interna de esos mundos que van naciendo.

Si nos acercasen a la filosofía desde pequeños, ¿todo sería distinto?

Es que la filosofía está muy mal tratada. No hay una conciencia de saber que todo lo que hacemos, incluso lo que sentimos, tiene un sustrato filosófico. Todo. Hacemos lo que hacemos porque tenemos una anticipación, una imaginación, una imagen de lo que somos y de lo que estamos haciendo. Y eso arma nuestro hacer y nuestro sentir. La filosofía para mí es una circunstancia vital, pero la alejamos de nosotros al tratarla como una disciplina.

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Etiquetas: Jon Obeso, Premio Lengua de Trapo de Novela, Alimento para moscas

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