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Robert McKee: 'Vivir significa estar en conflicto perpetuo' - Varios Países

07/03/2012

Por Ricardo Rondón.

A sus 71 años, con el aliento y el vuelo de un halcón peregrino, Robert McKee (Detroit, USA, 1941), no tiene un rumbo definido: puede estar en Oslo, Nueva York, París, Madrid, Londres, Buenos Aires, Santiago de Chile, Ciudad de México, o ahora mismo en Bogotá, en un itinerario incesante como maestro de guión y escritura creativa. No en vano, sus alumnos aventajados han sido merecedores, como lo resalta su brillante palmarés, de 35 Óscar y 168 Emmy, entre otras preseas que se han originado en los cientos de talleres y seminarios que él dicta alrededor del mundo.

Su libro, ‘Story’ (El Guión), está considerado como la ‘biblia’ de los guionistas de Hollywood, y películas taquilleras y galardonadas como: ‘Piratas del Caribe’, ‘El Señor de los Anillos’, ‘Shrek’, ‘Buscando a Nemo’ y ‘Forrest Gump’, entre tantas, han sido producto de sus enseñanzas.
Temas relacionados con el guión cinematográfico, la creación literaria en el campo audiovisual, los elementos de narrativa que comparte el cine y la literatura, la estructura de la historia, que hace bueno o malo un guión, y muchos otros aspectos, hacen parte de la cátedra magistral del señor McKee, en esta oportunidad invitado por la Escuela Nacional de Cine a dictar su seminario que se llevará a cabo en la capital, entre el 8 y el 11 de marzo próximos, en el teatro ‘Jorge Eliécer Gaitán’.
Las personas interesadas en ampliar información al respecto pueden consultar la página:

¿Qué dice usted cuando de años lo han rotulado como el ‘gurú’ de los guionistas y de la escritura creativa?

“La verdad, me molesta. Son los medios los que le han dado esa connotación. Yo no. Un ‘gurú’ puede ser un charlatán a quien sigue una turba de tontos, y que adrede cobra por engañarlos. Eso para mí no tiene ningún sentido”.

Pero no puede ocultar que tiene cantidad de seguidores...

“Sí, pero no tontos. Son personas que tienen un cierto nivel cultural y académico: estudiantes universitarios, licenciados, novelistas, algunos premiados, gente interesada en descubrir nuevas técnicas para aplicar a sus profesiones. O, simplemente, por enriquecer su cultura”.

¿Prefiere que le llamen ‘profesor’, ‘escritor’...?

“Sí, cualquiera de los dos apelativos me cae bien, porque esa ha sido mi función en los últimos años, a partir de mi libro ‘Story’ (El Guión), que ha sido traducido a más de 20 idiomas, y que es punto de referencia de mis seminarios y talleres”.

¿Qué requisitos debe tener un narrador de historias?

“Primero que todo tiene que ser una fuente inagotable de ideas, que no sea eco de las historias de otros escritores; que tengan una capacidad sorprendente de improvisar, que no coma entero, y que trabaje mucho. Un guión o una novela no se hacen de la noche a la mañana: requieren de un proceso largo y lento de escritura, corrección y maduración. Eso puede tardar hasta diez o más años”.

¿Cualquiera que cuente con la pedagogía y las técnicas esenciales puede sentarse a escribir un guión o una obra literaria?

“Existe eso que se llama poder interior, que también se conoce como virtud o don. Una capacidad impresionante de explorar en la condición humana, en el mundo que les rodea, y en sus mundos imaginarios. Pero no todos tienen esa visión, esa cualidad. Y eso no se puede enseñar. ‘La práctica hace al monje’, dicen. Por eso, cuando el talento no está de nuestro lado, hay que recurrir a las técnicas, a la enseñanza, y trabajar y probar hasta dar con el blanco”.

¿Cree que de sus clases magistrales puede alguien llegar a escribir una obra de la talla de ‘Casablanca’, así no cuente con el talento suficiente?

“Claro que puede hacerlo. De la misma forma como un niño aprende a hablar un lenguaje, un escritor puede aprender a escribir y perfeccionar el arte si se esfuerza y trabaja duro. Hay que ser paciente, pero por encima de ello, perseverante”.

¿Qué es para usted un relato, una historia?

“Yo la llamo ‘un accidente detonante’ que desequilibra la vida. Puede ser ese lado oscuro que todos llevamos dentro, que no es la maldad, porque somos buenos y malos en justas o desmesuradas proporciones. Una historia es ese evento que nos sacude inesperadamente para hacernos entender que, querámoslo o no, vivimos en la marcha de la tensión, el pavor, desde que salimos de casa, incluso cuando abrigamos el sueño: la vida nos permite soñar para redimir el miedo”.

¿Y qué es para usted el miedo?

“El miedo no es otra cosa que la incertidumbre y la impotencia para frenarlo. El miedo eterno es la muerte. Por eso los creativos, los escritores se la delegamos a otros para poder librarnos. Lo hacemos con sarcasmo, indiferencia, abuso. Y lo hacemos para librar nuestras presiones. Pero eso no es ahora. Viene de la época primigenia, de lo que se contaban los hombres de las cavernas alrededor del fuego. Todas esas grandes historias han iluminado el lado oscuro de la humanidad”.

¿El pesimismo ayuda en esta labor?

“La idea no es ser optimista ni pesimista. Pero sí escépticos. El escepticismo tiene el control de la verdad porque ahonda en la superficialidad de la vida: ver lo que los demás no ven, o se niegan a ver. El escéptico está siempre tratando de mirar detrás de la máscara. La gente genuinamente dura no hace esfuerzos por parecerlo. Y esa es una ayuda enorme en el proceso creativo”.

¿Qué es para usted la inspiración?

“Es la habilidad de improvisar y de intentar una y mil veces que ese ejercicio logre el resultado anhelado. Es absolutamente normal que un escritor fracase en ese itinerario. Aquí lo esencial es no darse por vencido: saber levantarse y reiniciar la marcha, cuantas veces sea necesario. No perder ese impulso es abrir brecha a la genialidad”.

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Etiquetas: Robert McKee, guion, gurú

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