07/03/2012
Por Gonzalo García.
John Kennedy Toole pasó casi una década recorriendo las calles con su libro debajo del brazo y llamando de puerta en puerta a las editoriales. Sólo recibió portazos y negativas. A los 31 años se suicidó. La obra –que se publicó póstumamente gracias a la insistencia inquebrantable de su madre– se llamaba La conjura de los necios y hoy es un clásico de la literatura americana.
En la actualidad, gracias a las nuevas tecnologías, es más sencillo impedir que se repita un caso así: la autoedición está al alcance de cualquiera que haya escrito un libro y no pueda (o no quiera) publicarlo a través de una editorial. Según datos del Ministerio de Cultura, en 2010 se autoeditaron con un objetivo comercial 8.730 libros. Si usted quiere ser uno de ellos porque ha escrito un libro y no sabe qué hacer con él, puede probar a seguir estos pasos. Ninguno es tan terrible como enfrentarse a la página en blanco.
1. La corrección
La importancia de evitar erratas
Una vez escrita la obra, es fundamental corregirla cuidadosamente para evitar erratas y errores sintácticos. Puede hacerlo usted mismo, entregársela a varias personas de fiar o contratar un servicio profesional de corrección editorial (existen muchas empresas dedicadas a esto). De corregirlo posteriormente, cada nueva edición de la obra necesitaría un nuevo ISBN y un nuevo depósito legal, con las molestias y los gastos que esto conllevaría.
2. El diseño
La letra por los ojos entra
El siguiente paso es diseñar la portada y la contraportada. En Internet hay material gráfico que puede utilizarse al no estar sujeto a derechos de autor, pero el riesgo de un error existe y puede tener graves consecuencias. También puede utilizar un dibujo o una fotografía realizada por usted. Este proceso exige conocimientos de diseño e informática, así que si su habilidad sobre el tema es similar a la de Eduardo Manostijeras poniéndose una lentilla, lo mejor es acudir a una empresa especializada (de ellas se habla más adelante).
3. La impresión
¿Cuánto se ve capaz de vender?
Para establecer un presupuesto con una imprenta, debe fijar la tirada que desea: 30 ejemplares es un mínimo que peca de pesimista, pero 3.000 puede ser una cifra exagerada. Existen muchos servicios de impresión bajo demanda que le realizarán esta tarea. El precio final –que dependerá del número de páginas y ejemplares, el formato, el color, el material de la portada...– puede fácilmente superar los 1.000 euros. Según lo que le haya costado, establezca un precio para cada libro, pues es un dato que necesita para solicitar el ISBN.
4. El ISBN
El engorro administrativo
Para poder vender el libro de forma legal, obtener el depósito legal, el ISBN y el código de barras es imprescindible. El ISBN es como el código postal de un libro: un número que le permite aparecer en las bases de datos bibliográficas y ser fácilmente localizable. Para obtenerlo debe ponerse en contacto con la Agencia Española del ISBN (agenciaisbn.es) en calidad de autor/editor, rellenar un formulario y pagar los gastos administrativos (hasta julio de este año, este proceso era gratuito). El ISBN no es obligatorio y sólo tiene sentido si se pretende vender el libro.
El depósito legal es la obligación del editor de entregar cinco copias de la obra a varias agencias estatales –como la Biblioteca Nacional– para su registro y conservación. El trámite es gratuito y se realiza en la oficina del depósito legal de cada comunidad autónoma. Con el número ISBN, en esta oficina también se encargan de realizar un código de barras que debe incluirse en la contraportada del libro. También es muy recomendable inscribirlo en el Registro de la Propiedad Intelectual del Ministerio de Cultura o sus delegaciones provinciales. Cuesta alrededor de 10 euros, pero le permitirá asegurarse los derechos sobre su creación y evitar plagios o abusos.
5. Otro método
Las empresas de autoedición
Si todo esto le parece muy engorroso, hay varias empresas y editoriales que pueden facilitárselo. En España, las más grandes son Lulu y Bubok, pero también están Círculo Rojo, Grupo Búho o Hipocampo Autoediciones. La mayoría facilita todos estos pasos –corrección, diseño, impresión, incluso gestión del ISBN– por un precio variable, según los servicios solicitados (el proceso completo puede alcanzar los 2.000 euros). Algunas están funcionando muy bien: Bubok ya factura un millón de euros anuales. Una advertencia: tenga cuidado con lo que firma y asegúrese de que no pierde los derechos sobre su obra. Los propios responsables de estas empresas reconocen que hay mucha picaresca –por no decir estafa– en el sector de la autoedición.