02/03/2012
Por Javier Rodríguez Marcos.
Blogs literarios. ¿Realidad o ficción? Ese es el lema del encuentro que tendrá lugar mañana en Madrid (11h. MediaLab Prado) y en el que participarán escritores, editores, libreros, blogueros, tuiteros, filólogos, críticos y puede que hasta algún lector que no sea todo lo anterior. Entre ellos, Constantino Bértolo, Alberto Olmos, Imma Turbau, Luis Magrinyà, Pilar Adón, Paloma Bravo, Gonzalo Garrido o Juan Aparicio Belmonte. El encuentro viene precedido por una premisa y varias preguntas.
La premisa es esta: “El mundo literario está cambiando de forma acelerada impulsado, en gran medida, por la tecnología. De ese modo surge un nuevo modo de narrativa, diferenciada de otras fórmulas, y que en unos años puede tener una personalidad propia y un peso específico en el panorama literario. Los blogs y twitter son buen ejemplo de ello”.
Sin entrar a discutir la premisa, pasemos a responder a las preguntas.
¿A qué llamamos blog literario?
Para no detenernos en qué es un blog y qué es literario, digamos que un blog literario es aquel que publica, comenta, recomienda o critica literatura. Es decir, un medio.
¿Qué aporta el blog literario a la narrativa actual (y viceversa)?
La pregunta ya plantea una curiosa identificación entre literatura y narrativa, y eso que -el cuento, el diario y la crónica periodística aparte-, puede que la narrativa no sea precisamente el género más afectado con la aparición de los blogs. Sobre todo en comparación con la poesía o, sobre todo, el ensayo y la crítica literaria. ¿Qué aporta el blog a la narrativa actual? La posibilidad de reunir en un mismo espacio letra, imagen y sonido. Lo que cada escritor haga con eso depende de su talento. Un blog no garantiza nada. Ni la mejor cámara de cine del mundo es capaz de inventar una buena película. Viceversa: ¿Qué aporta la narrativa actual al blog? Temas de conversación.
¿Qué papel juegan los escritores profesionales (y no profesionales) en este nuevo terreno de juego?
A priori se diría que el “nuevo terreno de juego” iguala de salida a “profesionales” y “no profesionales”, pero, como en la maratón, las medallas se dan en la llegada. Y las gana el más dotado o el que más entrena. Internet permite una mayor facilidad de difusión de textos (por parte del autor) y de acceso a ellos (por parte del lector), pero a Google le falta algo todavía para ser un buen crítico literario / librero / filólogo: un criterio que no sea mecánico.
¿Enriquece o empobrece el espacio creativo?
Lo enriquece, claro. Siempre es mejor la abundancia que la escasez, una biblioteca bien dotada que una que no lo está. El problema está en saber qué libro leer.
¿En qué se diferencia de otros soportes como el libro físico o digital? ¿Y de otros géneros?
En que necesita una conexión a Internet, es decir, se parece más al famoso libro de arena de Borges que al digital, al físico o al químico. Por lo demás, del libro digital no tendría por qué diferenciarse demasiado. En todo caso, un blog es, por definición, un espacio abierto. Puede que los libros lo sean un día y entonces se les llame seriales o periódicos.
¿Puede llegar a convertirse en un género literario por sí mismo?
La pregunta anterior da por sentado lo que esta pone en duda: que actualmente sea un género. Usamos una misma palabra –blog– para cosas muy distintas entre sí. Lo mismo pasa con libro. Yo diría que un blog es hoy, más que un género, un medio susceptible de enriquecer los géneros “tradicionales”, lo que no quiere decir que produzca un ente que aún no podemos imaginar. La fotografía tiene más de un siglo y la mayoría de los libros que se publican todavía prescinden de ella –no digamos los de narrativa-. ¡Algunos incluso siguen incluyendo descripciones de personas, lugares y cosas! Será para usar esa herramienta prehistórica llamada imaginación.
Internet hace más cómoda la posibilidad de acceder al instante a imágenes y sonidos, pero me temo que la escritura sigue teniendo dos serias limitaciones: 1) Es sucesiva y no simultánea. 2) Las palabras tienen sonido y sentido. ¿Existe algo que reúna literatura, música, imagen en dos dimensiones y espacio tridimensional? Sí, se llama ópera. A veces, zarzuela. A veces la proyectan en los cines.
Etiquetas: blog literario, Javier Rodríguez Marcos

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