24/02/2012
Por Iria Marañón de Goyeneche, editora, lectora del servicio "Informes literarios" y coordinadora del servicio "Correcciones ortotipográficas y de estilo" de Tregolam.
Cuenta la leyenda que el manuscrito Cien años de soledad fue rechazado por varias editoriales (entre ellas por Seix Barral), por “culpa” de los lectores editoriales. Cuentan lo mismo de Dublineses, de James Joyce, que pasó por 22 editoriales; así como de Harry Potter, que tras 10 rechazos fue Bloomsbury la única que apostó por él. Quizá el caso más sangrante fue el de un lector editorial de Gallimard que afirmó lo siguiente de En busca del tiempo perdido: “No puedo comprender que un señor pueda emplear treinta páginas para describir cómo da vueltas y más vueltas en su cama antes de encontrar el sueño”.
Aunque a muchos les pueda parecer escandaloso, es perfectamente compensible. Un lector editorial es una persona que trabaja para una o varias editoriales como filtro. Cuando un escritor inédito envía un original a un sello, el primero que lee su novela es un lector editorial, que hace un informe de lectura del mismo y lo entrega al editor. Si el informe es favorable, el editor lo enviará a un segundo lector, y si también es favorable, entonces lo leerá él. Pero si el primer lector hace un informe negativo, el manuscrito se olvida para siempre.
Cada editorial le da la pauta al lector para realizar el informe, pero suele estar dividido en estos dos aspectos principales: resumen o sinopsis de la obra y valoración literaria. El criterio del lector siempre es subjetivo, pero tiene que tener en cuenta la línea editorial del sello para el que hace el informe y un conocimiento amplio del mercado del libro actual. Sus gustos personales no tienen por qué influir en el informe, ya que tiene que intentar poder diferenciar una obra muy buena, digna, regular y mala, independientemente de si el género o la trama va con su estilo.
De manera que si eres un escritor novel y estás enviando tu manuscrito a varias editoriales, no te rindas, puede que no te hayas topado todavía con el lector que la valore en su justa medida. Así que una buena opción es pedir a un lector editorial profesional que te haga un informe de lectura de tu libro, y así te podrás hacer una idea de qué es lo que los editores van a leer en los informes que les lleguen de tu manuscrito, y qué cosas puedes mejorar. Suerte con el lector que te toque.
Etiquetas: informe de lectura, Iria Marañón de Goyeneche, lector editorial

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