31/01/2012
Poeta apasionado en sus inicios, su pase a la narrativa por razones económicas fue rebatido. En el archivo personal del autor de Los detectives salvajes fueron hallados nuevos documentos que explican sus deseos de escribir una gran novela.
"¿Has estado en una tienda de campaña llena de viento?
¿Has estado en una tienda de campaña llena de besos?
Partes militares. Pantanos pintados con fidelidad loca por Dante Gabriel Rossetti". Con estas frases inicia Roberto Bolaño las primeras páginas de un cuaderno de tapas marrones, conservado en el archivo del escritor chileno.
“Es blues esta mañana, aunque escuches saxos suspendidos de los marcos de las ventanas, aunque tú mismo llores tan suavemente con el piano callejero; un alba presente que se reparte en dos: no se le escapa ni un globito de aire; la ternura de reposar la cabeza en ese milagro, en esa mirada tuya que te devuelven las vitrinas mientras vas entrando a la ciudad”, continúa, y en seguida, tras un espacio en blanco punteado sólo por una estrella a modo de signo de punto y aparte: “Quiero escribir una novela y ya ni siquiera tengo paciencia para mandarme un poema largo, ¿cómo voy a hacer esto, señor? Así se lamentaba en las mañanas este héroe de Kavafis en su ratonera barcelonesa, con un libro sobre los rayos láser en su mano izquierda y otro escrito por Fritz Leiber en la derecha”.
En el cuaderno de espirales fechado el 15 de agosto de 1978, Roberto Bolaño declara su ferviente deseo de ser novelista. Las anotaciones prosiguen: “No quiero escribir más poemas: Quiero escribir una NOVELA, pero me cuesta tánto empezar”, con tilde en la a del adverbio, como queriendo acentuar así las fatigas que veía en su propósito.
Bolaño llegó a la literatura por medio de una apasionada vocación poética. En México fundó el movimiento infrarrealista, en oposición al dominio que ejercía entonces Octavio Paz. Aunque él siempre se considerara poeta, el cliché de un Roberto Bolaño que se pasó a la narrativa por razones alimenticias no es cierto. El escritor chileno, transterrado primero a Barcelona y después a Blanes, no cejaría en su empeño de ser valorado como novelista. No lo logró plenamente hasta 1996, después de años de escribir y reescribir textos que acumulaba en carpetas y todo tipo de cuadernos, sin que lograra verlos publicados en España.
El reciente acceso a los archivos de la agencia Balcells (que rechazó El Tercer Reich y Monsieur Pain) y el actual estudio de los del propio autor demuestran que Bolaño quería ser novelista desde muy joven y deseaba publicar la novela El Tercer Reich, que está recibiendo críticas elogiosas en los principales diarios y revistas de Gran Bretaña y Estados Unidos. Las ventas de El Tercer Reich, que ha sido publicada por Farrar, Straus & Giroux, superan los 20.000 ejemplares a los pocos días de llegar a las librerías. The Economist lo compara elogiosamente a un cruce entre "Thomas Mann, el juego de mesa Clue y un fanzine de juegos de guerra"; NPR la califica de "brutal y perfecta" y The New York Times se pone en la piel de un editor de 1990 que creyera erróneamente que la novela no estaba suficientemente acabada.

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