18/01/2012
Como el racismo en las tiendas de mascotas, el teatro permite conductas que en otra esfera serían, al menos, cuestionables. Por ejemplo, un dramaturgo puede eliminar personajes como si nada y hasta recibir elogios por hacerlo. Eso fue lo que le pasó al argentino Daniel Veronese con Los hijos se han dormido, la reescritura de La gaviota de Antón Chéjov que estrenará este viernes en Stgo. a Mil.
"Un nuevo ejemplo de esa habilidad suya para avanzar en plenitud sobre todos aquellos aspectos de una obra que requieren ser cambiados en una puesta actual", publicó La Nación de Argentina tras su estreno en el Teatro San Martín, en julio del 2011.
La obra es una historia de desencuentros amorosos entre personajes de profesiones y relaciones cruzadas: una actriz egocéntrica, madre de un aspirante a dramaturgo que admira y envidia a su padrastro, un escritor consagrado que, además, coquetea con su novia. Lo que a Veronese le permite explorar por el teatro y por la disconformidad que produce el desajuste entre los deseos y la realidad.
Los hijos se han dormido es el cierre de la trilogía que el director y dramaturgo creó inspirado en Chéjov. Antes fue Un hombre que se ahoga (Las tres hermanas) y Espía a una mujer que se mata (Tío Vania), las que presentó en Chile en el 2006 y 2010, respectivamente.
Etiquetas: Daniel Veronese, Los hijos se han dormido

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