18/01/2012
Félix Grande llevaba sin escribir poesía más de 40 años, pero una tarde el sonido de la tos de su mujer, la también poeta Francisca Aguirre, despertó su voz dormida. Y desde ese momento comenzó a tejer Libro de familia, uno de sus poemarios más libres, que reúne los pilares básicos de su vida.
Pilares que no son otros que su infancia, su madre, su mujer, el padre de Francisca Aguirre, uno de los últimos ejecutados a garrote vil por el franquismo, el pintor Lorenzo Aguirre; la música, Bach y el flamenco, y Antonio Machado y Cesar Vallejo.
Cuando me di cuenta de que la poesía había llamado a mi puerta, la dejé entrar y eché el cerrojoEstos son algunos de los puntos donde descansa un poemario muy libre, sin miramientos ni concesiones, donde alterna el verso libre, el soneto o la silva, con la prosa, nacido al eco de ese simbólico sonido de una tos provocada por una crisis.
Una idea que le lleva al poeta a decir que "las crisis hacen crecer al lenguaje. Aunque ojalá no crezca tanto el lenguaje para que no continúe la crisis", precisa con ironía.
"Cuando me di cuenta de que la poesía había llamado a mi puerta, la dejé entrar y cerré el cerrojo y me sentí extraordinariamente libre y libertario para escribir", explica Grande, nacido en Mérida pero criado en Tomelloso y madrileño de adopción.