14/01/2012
Todos aquellos que ya han comprado un lector electrónico seguirán necesitando ebooks y seguirán adquiriéndolos. Son nuevos clientes que se han incorporado a un mercado que, por lógica, todavía tiene enormes márgenes de crecimiento.
Como casi siempre que nos llegan buenas noticias, éstas vienen del otro lado del charco. Leo en Teleread cómo tras la campaña navideña y los lectores electrónicos regalados (por cierto, la eficacia de Amazon estas Navidades vendiendo su Kindle en España ha sido asombrosa), la venta de ebooks en los Estados Unidos se ha disparado.
Y cuando decimos disparado no estamos exagerando: de los 50 libros más vendidos según la lista de Usa Today, que suma las ventas de los títulos en papel y los digitales, había 42 en los que la referencia electrónica había vendido más copias que la de toda la vida. Repito: 42 de 50.
Hasta ahora, siempre según el pequeño pero revelador artículo, el anterior máximo en esa relación se había dado en el mes de julio, pero entonces sólo fueron 26 de 50. El nuevo récord ha sido un 60% más alto.
Es obvio que en esta cifra hay un cierto porcentaje de espejismo: los lectores electrónicos fueron uno de los regalos más populares de la temporada navideña y desenvolver el papel de regalo de, pongamos un Kindle, y ponerse a comprar libros tiene que ser todo uno (sobre todo con una oferta de títulos que se cuenta en centenares de miles).
Pero aunque el fogonazo de la cifra de la que hablamos no deje de ser eso, un fogonazo momentáneo, lo cierto es que es el nuevo nivel de referencia, y a partir de ahí el nuevo récord –que no sabemos si se establecerá en julio, puede que en las próximas navidades–, será todavía más alto.
Y mientras tanto, todos aquellos que ya han comprado o a los que se les ha regalado un lector electrónico, seguirán necesitando ebooks y seguirán adquiriéndolos. Son nuevos clientes que se han incorporado a un mercado que, por lógica, todavía tiene enormes márgenes de crecimiento: sólo uno de cada cinco americanos lee habitualmente en formato digital (o lo que es lo mismo visto desde el otro lado: nada más y nada menos que un 20% del mercado).