07/01/2012
La biografía, tiene el don del ensayo, el trasfondo narrativo de la novela, el flujo del drama y la gracia lírica de la mejor poesía escrita. Con estos elementos, una biografía se convierte en un hecho literario de relieve, a la par que de relieve sea la figura que en ella se exalta. No basta acumular datos y ser tan exacto como el precio de las papas, tan precisos como una balanza que da el fiel en kilogramos de la mercancía en oferta. Una biografía no debe ser un recuento factual, sin gracia y seso, del día-a-día del biografiado. Incluso no debe convertirse en un diario, ni enredarse en excesos descriptivos, ni detenerse en una estricta valoración sociopolítica o sociocultural del medio en que la personalidad se desenvuelve, ni pasar a psicoanalizarla, ni emborronar páginas y páginas sobre los sucesos eróticos circunstanciales de alguien que no se distinguió sino como héroe o como poeta, que es otra manera de ser héroe en el mundo contemporáneo. A veces son simpáticas aquellas biografías de corte frívolo que se detienen en cuantas esposas o amantes tuvieron Napoleón, Bolívar, José Martí o más recientemente Fidel Castro.
Hay supuestas biografías que quieren sacar partido al morbo, a lo “secreto”, a aquello que la personalidad viva cuidó con más celo: su intimidad. El biógrafo que va en busca del escándalo, quiere dinero para su cuenta bancaria. El arte de biografiar, como toda arte, se va más allá de cualquier intento espúreo, de toda narración de vértigo. Se le puede sacar partido al escándalo en nuestras sociedades acostumbradas a todo tipo de affaires, sobre todo políticos, de corrupción o de sexo, a las revistas “del corazón” (ese que tiene razones que la razón no conoce”), y a los enredos periodísticos que hacen cortar la respiración cada mañana cuando leemos en la prensa amarilla los asesinatos del día. Pero no podrán engañarnos con cuentos de hadas sin hadas, de brujas de pacotilla, que en el fondo no son en verdad biografías, sino denotaciones contra alguien, las interesadas a favor de terceros o simples sartas de cotilleos, chismes, enredos e intrascendencias que no pueden robar el espacio a la verdadera obra de arte de la palabra que es una legítima biografía.
Etiquetas: Virgilio López Lemus, biografía, género literario

, escribe aquí tu comentario