07/01/2012
La nula importancia que tiene la poesía en la sociedad globalizada se ejemplifica en el caso de Geoffrey Hill. Si usted acaba de preguntarse “¿Quién es Geoffrey Hill?” o si no reconoce el rostro severo que mira a la cámara en la foto que acompaña esta columna, ha confirmado el argumento de que la poseía ya no importa. Geoffrey Hill es, sin vueltas, el poeta vivo más importante de habla inglesa. Nacido en Bromsgrove, Inglaterra, en 1932, hoy –con 79 años– es profesor de poesía en la universidad de Oxford. En estos días se anunció que este año Hill será nombrado Caballero del Imperio Británico.
Dado que el Premio Nobel le tocó en el 2011 a un poeta-masculino-blanco es probable que Hill se vaya a la tumba con la distinción de Proust, Tolstoi, Joyce y Borges de no haber ganado ese aleatoreo galardón literario. Por ahora, si tienen un amigo que viaja al Norte, además de pedirle un iPhone, pídanle también que les traiga los dos volúmenes que coleccionan la mayoría de la obra de Hill: Selected Poems (Yale, 2006) y Collected Critical Writings (Oxford, 2009). Hill puede ser un poeta muy difícil si uno pretende comprenderlo literalmente (¿Qué está diciendo este poema?) pero es un poeta accesible si uno simplemente se permite entrar en el sublime sonido de sus versos.