05/01/2012
“Sexo, corazón y vida” es la más reciente obra erótica de la escritora canaria Rosario Valcárcel, que no podrán soslayar quienes se sientan atraídos por este género literario, que no debe confundirse con la pornografía. En el prólogo de otra de las obras de Rosario, “Del amor y las pasiones” lei de la mano de su compañero Luis León Barreto, “que el erotismo es la exaltación del amor físico en el arte, mientras que la pornografía es sólo un reflejo grosero”. También decía que en el mundo oriental todavía existe respeto hacia las relaciones íntimas, “integrándolas en la vida y preservando el papel simbólico que tiene la cópula”.
Desde muy antiguo todas las culturas y civilizaciones han tratado el tema de la sexualidad y el erotismo, incluso la religión cristiana, pero., en este caso, se justificaba siempre que su finalidad fuese la procreación... “Creced y multiplicaos”. Y en España, la novela erótica moderna empezó a conocerse, cuando la dictadura franquista declinaba, con la llegada de las obras de Anais Nin, una escritora nacida en París que emigró después de Estados Unidos y adquirió aquella nacionalidad. Era hija del compositor español Joaquín Nin.
En aquellos años difíciles y de continua represión, cuando no era por parte del Estado era de la Iglesia retrógrada en vigor y alineada con el fascismo, “el erotismo era como una exaltación de la libertad”, según escribía Javier Memba, quien afirmaba : “La leimos con el mismo gozo que descubrir que el sexo es un placer y no un pecado venial”.
Fue tal el éxito en nuestro país que en cuatro años se agotaron tres ediciones de su obra “Delta de Venus”. Los Diarios de Nin alcanzaron un reconocimiento internacional.