01/01/2012
En 1920, el escritor noruego Knut Hamsun (1859-1952) recibía el premio Nobel de Literatura. El autor de enormes novelas como Pan y Hambre se hallaba en la cúspide. Los críticos alababan la frescura de su lenguaje poético y sensible y su conspicua mirada al mundo de la naturaleza. Thomas Mann y Maxim Gorki, ilustre socialdemócrata y comunista, respectivamente, no dejaban de rendirle homenaje. Era el nuevo Ibsen.
Sin embargo, en la década de los años treinta la pluma del noruego se volvió más turbia. Como si fuera una mancha de tinta que se extendía suavemente, sus artículos en la prensa se fueron llenando de un fuerte tufo fascista. Sus odas a Adolf Hitler y a Vidkun Quisling, el líder del partido nazi noruego, Nasjonal Samling, unido a un contundente rechazo a las políticas democráticas de Inglaterra, ejercieron con el tiempo una mayor influencia de la que hasta entonces había tenido su literatura. El Nobel se convirtió en un paria para el resto de escritores. Un filonazi que no dudó en dedicarle a Hitler un obituario estremecedor: "Era un guerrero por la humanidad y un predicador de los derechos para las naciones". Sin matices.
Etiquetas: Knut Hamsun, González Campo, Textos de la infamia

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