16/12/2011
Los problemas de visión de James Joyce condicionaron su vida y su obra desde muy joven. "Las gruesas gafas que llevaba hacían parecer sus ojos azules casi tan grandes como los de una vaca. Magníficos", escribía de él otro escritor irlandés de la época, James Stephens. Sus limitaciones oculares las reflejó en sus libros y en sus personajes. Apuntan los biógrafos, que su principal novela,'Ulises', ya la escribió prácticamente ciego. Sin embargo, todos le atribuyen erróneamente miopía. Ahora, un detallado análisis de sus gafas y la receta de su último oftalmólogo revelan que padecía hipermetropía.
Un artículo publicado en el número navideño de 'British Medical Journal' acaba con el mito de que James Joyce era miope. Como explica a ELMUNDO.es el doctor Francisco Javier Ascaso Puyuelo, oftalmólogo del Hospital clínico Universitario de Zaragoza y firmante del trabajo, "tras analizar casi un centenar de fotografías del escritor era evidente que las gafas que usaba Joyce albergaban voluminosos cristales positivos empleados para la corrección de la hipermetropía. A diferencia de los cristales correctores de la miopía, las lentes de hipermetropía son convexas, más gruesas en el centro que en los márgenes y agrandan el aspecto de los ojos de quien las porta. Además, si se mira lateralmente a una persona que lleva estas gafas, a través del borde del cristal se observa que el lateral de la cara aparece desplazado hacia dentro". Éste era, claramente, el caso de Joyce.
Pero no es la única evidencia. El artículo incluye un documento definitivo que prueba la existencia de la hipermetropía. "Se trata de una receta de gafas que el doctor Alfredt Vogt, uno de los más célebres oftalmólogos de la época, prescribió al escritor en 1932", indica el doctor Ascaso. Se le prescribieron unas gafas de +17 dioptrías.