14/12/2011
Desde que apareció hace más de 15 años con dos libros publicados casi al mismo tiempo -Varadero y Arde lo que será- y el respaldo del Premio Nadal, del que quedó finalista, Juana Salabert se ha labrado una sólida carrera aplaudida por la crítica y bendecida por premios como el Biblioteca Breve y el Fernando Quiñones. La faz de la tierra (Alianza Editorial) es una nueva muestra del rigor con el que esta autora se acerca a la literatura: Salabert aborda un problema tan difícil de tratar como los malos tratos en las antípodas de la curiosidad morbosa, desde la sutileza y la sensibilidad. Ela (diminutivo de Adela) huye a Madrid de la amenaza de un marido, Álvaro, que desde la muerte del hijo ha mostrado su cara más brutal, pero el destino volverá a torcerse: el autobús en el que viaja sufre un accidente y la mujer acaba en coma. Alrededor de su cama en el hospital, se desarrollará el drama de una familia -la del esposo, ignorante hasta entonces de la terrible intimidad de la pareja-, pero también una historia de culpas, silencios y rencores.
-En el retrato del maltratador ha evitado la descripción de un tipo grotesco. Es un hombre de una belleza extraordinaria, al que los miedos y la debilidad convierten en un monstruo...
-Traté de describir un tipo de hombre del que no se suele hablar, o del que sólo habla la literatura gay, que es el hombre que lo tiene todo pero es débil e indefenso. Y ocurre una cosa: la belleza masculina suscita siempre mucho malestar alrededor, porque vivimos en una sociedad en la que el hombre tiene que ser útil, no hermoso, y la mujer, hermosa y si es posible inútil para que no perturbe. Si hubiese sacado a un ser grotesco, a alguien que llega y pega un puñetazo, me habría interesado muy poco. Aunque exista un tipo así, un escritor tiene derecho a elegir lo que le interesa a la hora de escribir.
Etiquetas: Varadero, Arde lo que será, Juana Salabert, La faz de la tierra

, escribe aquí tu comentario