04/12/2011
El certificado de defunción de Pablo Neruda indica que falleció por cáncer de próstata el 23 de septiembre de 1973, 12 días después del golpe militar que derrocó a Salvador Allende. Es lo que ha quedado establecido en la historia oficial. Pero no es la versión que defiende Manuel del Carmen Araya Osorio, chileno, taxista de 65 años y chófer personal del poeta durante sus últimos meses de vida. Este hombre sostiene que el premio Nobel de Literatura fue asesinado por la dictadura de Augusto Pinochet.
La primera vez que su testimonio se difundió en un medio de comunicación fue en la revista mexicana Proceso, en mayo pasado. Tras la publicación, el Partido Comunista de Chile, en el que militaba Neruda, entabló una querella para esclarecer las causas de su muerte. La justicia acogió la demanda. El juez Mario Carroza, que ha liderado investigaciones relevantes sobre derechos humanos en este país, abrió la causa hace cinco meses. Ya tiene dos tomos de 500 páginas. En el piso 14º de un edificio del centro de la capital chilena señala "la existencia de elementos que permiten determinar que existen grados de veracidad en el relato de Araya". Hoy por hoy estudia la posibilidad de exhumar el cuerpo para esclarecer el caso.
Estamos en noviembre, es una mañana de sábado primaveral en San Antonio, un puerto grande y poco moderno a 109 kilómetros al oeste de Santiago. El chófer de Neruda vive en esta ciudad costera junto a su madre de 80 años. Puesto que la mujer teme por la seguridad de su hijo tras haber denunciado el asesinato, la entrevista se realiza en la vivienda de un pescador amigo de la familia. Una pintura de Allende cuelga de una pared. "Es mi Dios", explica la dueña de casa. Araya, vestido con un traje sencillo e impecable, rememora los hechos con nitidez: "No hay día en que no recuerde lo que ocurrió hace casi cuatro décadas".