22/10/2011
La voz, el gesto, la pausa, el texto, la figura, el contenido, la mirada, la emoción, el tono, todo él fue pura poesía. Y también narrativa. Contó una historia triste y poética, maravillosa, capaz de enlazar mágicamente sus inicios como músico con el "ahora", con España, con Lorca, con la muerte, con la sensualidad. Solo por este discurso habría merecido el gran maestro Cohen todos los premios del mundo que tuvieran algo que ver con la sensibilidad artística.
Lean sus palabras, sí, pero no se pierdan el vídeo tampoco