23/09/2011
Un joven que leía literatura, en medio de un clima de tanta rigurosidad como el de la Unidad 1410, en Matanzas, era un extraterrestre. Tenía que esconder los libros, porque el capitán se los confiscaba recriminándole. Leía a hurtadillas, bajo un pequeño bombillo, mientras hacía la guardia.
Luego, el joven narrador y poeta Heriberto Machado Galiana se dio cuenta de que todo en la vida trae una enseñanza. En los 40 días de "la previa" no había podido siquiera hojear uno. De ahí que el primer domingo, junto con la comida que le mandó su esposa, le llegó la noveleta El Pequeño Héroe, de Dostoievski, y se la bebió esa tarde.
Etiquetas: Heriberto Machado Galiana, Los dolores del placer, Noche de fieles difuntos, Poemas inertes

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