23/08/2011
No escribo este artículo en calidad de autor, sino simplemente como lector de manuscritos. En los últimos años he colaborado en los departamentos de lectura de distintas editoriales de grandísimo peso y me veía en la tesitura de decir «Esto sí», «Esto no».
Eso no quiere decir que lo que a mí me gustase se publicase seguro, pero en lo que a los rechazos se refiere, sospecho que los editores suelen acatar la decisión del 99% de nuestros informes. Cada uno cuesta dinero y la economía no está como para pagar un segundo informe cuando el primero te ha puesto el título por los suelos.
La mayoría de editoriales que cuenta con su departamento de lectura, casi siempre freelance, hace una criba inicial muy por encima. Alguien se toma el curro de leer un montón de manuscritos a vuelapluma y seleccionar aquellos que merecerán un informe de lector, y tened por seguro que cuanto más eliminen ahí, mejor, porque menos gasto les supondrá después. Cada informe suele rondar entre los 50 y 75€, según extensión de páginas y editorial. Cuando se trata de un futurible bombazo no duele, pero si es una patraña de libro, desembolsar ese dinero no nos gusta a ninguno. Sobre todo porque es gasto de un libro del que jamás vas a sacar ni un céntimo, en tanto que ni lo vas a publicar. Claro que para eso, me temo, primero tiene que haber un informe.
Y aquí vienen mis humildes consejos para enfrentaros a esos "informadores" con la mejor nota posible. Por un lado está vuestro manuscrito, que se presume sensacional. Pero incluso con ese manuscrito no estará de más que toméis nota de estas advertencias, recopiladas por mi experiencia y otros informadores:
Luego, que la historia merezca o no la pena, ya lo pones tú. Pero no seas tan ingenuo como para creer que un lector de manuscritos pasará por alto todas tus faltas porque tu manuscrito es una Obra del Señor. Estos consejos no harán que publiques tu libro, pero al menos lograrán que el lector no empiece con una percepción negativa, algo que no sabes hasta qué punto es importante. El positivo ya depende de ti.
Autor: El cronista Salemita.
Fuente: Crónicas Salemitas